Mientras Clara (32) y Agathe (36) vuelven en coche del funeral de la tía de Agathe, esta le comunica a Clara que necesita romper la relación para darse la oportunidad de tener hijes. A Clara le coge por sorpresa la noticia y decide salir del coche. Su primer instinto, huir, las deja atrapadas en un limbo donde la única manera de salir es afrontando la realidad. En este no-lugar - donde viven con dolor, amor, frescura y humor el duelo de su relación - la frontera entre
lo real y lo imaginario se difumina, culminando en una catarsis musical donde su antigua realidad no parece tan inflexible y les permite dejar ir la idea de maternidad preconcebida por la sociedad.